viernes, 30 de abril de 2010

Manual sadomasoporno [ex tractat]

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Bien. Siempre estuve en contra de las modas, tanto en el erotismo como en lo científico. La mayor parte del libro aparenta ser la narración de un tipo que se las sabe todas, hasta que al final vemos que es una historia de amor. Aquí queda claro lo vulnerable que es uno cuando quiere a otro. Quien se enamora es un inocente. O queda en un estado de inocencia, por lo menos. Es a la inversa de El francotirador, de Weber, donde el personaje hace un pacto diabólico. El enamorado, por el contrario, hace un pacto luminoso, pero, al igual que en la ópera mencionada, le espera "la garganta de los lobos": el horrible desfiladero. En este mundo se perdona todo menos la felicidad. ¿Qué ácido corrosivo podría compararse a los celos y la envidia de los convencionales? Ellos, los de la moda, los enemigos de todo lo distinto, los que usarán las balas mágicas del Francotirador para matarte.
Por Alberto Laiseca.


Breves notas sobre la ciudad al viento:

Compré este libro luego de asistir a una lectura de Laiseca en Eterna Cadencia. En el húmedo Buenos Aires de enero. Un enero en 2008. Es de un valor filosófico inevitable. El modo de abordar la tragedia, esas de las que nos reímos pero en el fondo duelen, pinchan. Pero como carne de diván, en una ciudad enamorada no se puede hacer otra cosa. Algunos lo llaman clase. Digo, al saber perder (que es muy distinto al perdedor patológico enamorado de la postura romántica del fracaso y que curiosamente atrae a tantas mujeres en busca de dar maternidad heredada), al aceptar lo inevitable y darle la mano. Muchas gracias y a otra cosa. Siempre te recordaré de la mejor manera. Pero la tarde, la humedad. El estar enamorado de la vida y de paso en ella y en la ciudad del nunca jamás.

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